No éramos más que unos cuarenta en el colegio de licenciados el sábado a las 10:00 de la mañana, pero se palpaba la emoción del encuentro y el reencuentro. Caras amigas y caras familiares. En cualquier caso caras sonrientes. Nos íbamos situando en la sala mientras Blanca y José Luis organizaban la presentación del grupo Azarquiel. Salió algo improvisada, pero honesta.  Y es que esta genial idea de recuperar a los grandes maestros para nosotros, para todos, apenas surgió hace un par de meses. En cualquier caso transmitieron a la perfección la ilusión con la que un grupo de profesores decidieron llevar a cabo esta iniciativa. La idea, conocernos. Conocernos para revivir todos esos años de jubilosa dedicación a la enseñanza. Conocernos para compartir el conocimiento acumulado tras años de investigación. Conocernos para disfrutar con lo que más nos gusta, enseñar matemáticas.

Sin embargo ellos, los maestros, sí que lo traían todo bien preparado.

Comenzaron Carmina y Vicente explicándonos cómo surgió el grupo en 1980. Verdaderamente emocionante conocer las primeras reuniones, las primeras JAEM, la edición del número uno de Suma y los diferentes artículos que publicaron en los inicios. Tuvieron la grandísima suerte de poder compaginar pasión, dedicación y amistad. Nos enseñaron también el manifiesto GAMMA en el que establecían sus objetivos y principios como grupo con el que se presentaron ante la administración.

A continuación siguió Joaquín que nos explicó una línea de investigación del grupo, la llamaron “Intenta algo más fácil”. Una idea simple pero genial. Reducir las dificultades a ejemplos o problemas análogos más sencillos de comprender y descomponer. De este trabajo nació una buena colección de materiales basados en tres características: accesibles, generosos y generalizables.

Después de Joaquín, Fernando y Pedro nos mostraron la filosofía del grupo, el denominado aprendizaje por descubrimiento. Consiste en hacer primero actividades y  que el alumno construya por sí mismo la teoría. Esta filosofía impregna todo su trabajo.

Tras dos intensas horas José Luis y Blanca propusieron hacer una pausa. En la entrada del salón estaban todas las publicaciones del grupo y muchos asistentes aprovecharon para ver, consultar y preguntar sobre ellas. Son  materiales muy valiosos que merecen ser rescatados y utilizados, sin duda.

A la vuelta continuó Inma, que nos introdujo en las investigaciones que el grupo realizó a lo largo de los años. Me encantaba  cómo relataba cómo empezaron a interesarse por los errores que cometían los alumnos y sus causas. La alegría que suponía detectar un nuevo error pues conllevaba a estar más cerca de resolverlo. La metodología basada en comprender el error como parte intrínseca del proceso de aprendizaje dio lugar a numerosas publicaciones, como, por ejemplo, “El error en matemáticas”, “Un estudio sobre los errores de aprendizaje de los alumnos” o “Ideas y actividades para enseñar álgebra”.

Por último, Juan Manuel, Mª José y Ana nos hicieron un repaso por todas las publicaciones del grupo Azarquiel, finalizando con los libros que prepararon para la LOGSE, su último proyecto como grupo, su canto de cisne como ellos mismo dijeron.

Finalizamos cuando el  grupo entero subió a la tarima en una interesantísima mesa redonda que por desgracia fue demasiado corta. Sin darnos cuenta habíamos agotado las cuatro horas de las que disponíamos el salón de actos del Colegio de Doctores y Licenciados.

¡Qué gran placer compartir esta mañana con tantos maestros y maestras!

Los organizadores no quisieron despedir la mañana sin mostrar su agradecimiento por sus años de trabajo y por estar un sábado de noviembre enseñando a unos aprendices de profesores.

El grupo Azarquiel nos dijo que toda buena reunión que se precie debería tener un encuentro distendido en algún sitio menos serio, así es que buscamos un bar en el que compartir unas cervezas. Hasta avanzada la tarde continuamos disfrutando, aprendiendo y compartiendo.

Irene Tusset

José Luis Muñoz