Agosto. Vacaciones para mis hijos. 

En cuanto toman contacto con la tierra, con el verde de los bosques, el agua de los ríos... comienzan a realizar razonamientos en voz alta que les hace parecer pequeños filósofos matemáticos...

Tocan los minúsculos animales que vamos encontrando en tierras vascas. Se sorprenden y sacan conclusiones: estiman tamaños, comparan colores, cantidades...

Tocan la comida, pues estos días son para comer tirados en la manta bajo los árboles y al fresquito. Disfrutan y practican el reparto. El reparto justo, que la justicia no conoce de edades. Y al ser dos, es fácil. Siempre fue fácil hacer dos grupos iguales de elementos. Y si sobra uno... practican las fracciones sin apenas sospecharlo.

Tener 2 y 4 años permite comprender tantas Matemáticas... Pero qué importante es poder tocar para facilitar las cosas.

Por eso es tan necesario utilizar materiales didácticos para aprender Matemáticas. Cualesquiera. Incluso si los hacéis vosotros mismos, será mucho más gratificante. Lo importante es poder tocar, tocar y tocar.

Os invito a leer el libro Números en color (CSS), de mi admirado maestro José Antonio Fernández Bravo, donde explica excelentemente cómo utilizar las regletas Cuisenaire para comprender conceptos que recorren desde la etapa de E. Infantil hasta la ESO.

En este libro se incluye un CD con la primera versión ampliada, cuya edición se agotó hace décadas y que sería un lujo tener en mis manos.

Animaos a jugar este verano con las regletas. No es necesario que tengáis niños. Cualquier edad es buena para investigar y disfrutar con ellas.

Feliz verano!!!