In memoriam

Javier Brihuega Nieto

El pasado viernes 8 de junio nos dejó de forma inesperada Javier Brihuega Nieto como consecuencia de un trágico accidente de montaña. Esa montaña que fue una de sus grandes pasiones le daría su último abrazo en una ruta en el Pirineo francés.

Javier Brihuega era profesor de Matemáticas. Fue socio fundador y miembro activo de la Sociedad Madrileña de Profesores de Matemáticas Emma Castelnuovo y su primer presidente, cargo que ocupó entre los años 1991 y 1995.

A lo largo de más de treinta años, Javier tuvo una presencia permanente en muchas de las actividades relacionadas con la enseñanza de las matemáticas en España, y especialmente en Madrid, actividades a las que aportó su saber hacer y su forma de ser: vital, dispuesto siempre a embarcarse en nuevas tareas y adquirir compromisos y con muy amplios intereses. Quienes hemos tenido la suerte de coincidir con él en distintos lugares y compartir momentos de trabajo y de ocio le encontramos siempre dispuesto a trabajar sin límite de tiempo o esfuerzo, aportar y defender sus ideas y aceptar, en su caso, las de los demás. Siempre pudimos contar con él.

Javier Brihuega fue ante todo profesor de Matemáticas. En el comienzo de la década de los años 80 se incorporó al Instituto Complutense de Alcalá de Henares. Después de unos pocos cursos en este centro, participó en un concurso de méritos para acceder a una plaza en el que entonces era “Instituto piloto” Cardenal Herrera Oria, en el que su espíritu inquieto encontró un ambiente propicio para volcarse en nuevas iniciativas y propuestas, que dieron comienzo a toda una vida dedicada a la innovación en la enseñanza de las matemáticas. En 1984 se integró en el nuevo “Seminario Permanente de Didáctica de las Matemáticas”, grupo de trabajo auspiciado por la Dirección General de Educación de la Consejería de Educación y Juventud de la Comunidad de Madrid, entonces sin competencias de gestión y con pocos años de vida. Compartió el trabajo en este grupo con nuestros compañeros de la SMPM Menchu Bas, María Jesús Luelmo, Adela Salvador y Agustín Martínez, todos ellos profesores que han acumulado una larga y fructífera trayectoria dedicada a la innovación en la enseñanza y aprendizaje de las Matemáticas.

Conviene señalar que en la primera mitad de los años 80 las matemáticas de los documentos oficiales y de muchos libros de texto estaban dirigidas a la extensión de la entonces llamada “matemática moderna”, ampliamente cuestionada por muchos y que ya entonces había demostrado sus carencias. El Seminario Permanente de Didáctica de las Matemáticas, del que formaba parte Javier Brihuega, como otros grupos de trabajo repartidos por toda España, buscaba hacer propuestas didácticas que reorientaran la enseñanza de las matemáticas, tanto en las ideas que la sustentaban como en los propios contenidos. Así, su trabajo se orientó hacía la geometría y, sobre todo, a aquellos aspectos de la geometría que no tenían cabida en una enseñanza que siguiera literalmente los programas oficiales del año 1975, entonces vigentes. Trataron, además, de plantear un aprendizaje activo de la geometría, apoyado por el uso de materiales concretos, muy olvidado desde las propuestas de Puig Adam en los años 50 del siglo pasado. Fruto de este trabajo conjunto fue la elaboración de valiosos materiales, como "Didáctica de las Matemáticas: Geometría", publicado en 1986 y, un año más tarde, "Taller de Materiales de Matemáticas".

Siguiendo la misma línea de trabajo e igual orientación, y junto con Menchu Bas, elaboró el trabajo "Geoplanos y Meccanos", publicado en 1987 por el Ministerio de Educación, como material de apoyo para la formación de profesores en la colección: "Documentos y Propuestas de Trabajo".

Otro ámbito de interés y trabajo de Javier Brihuega en aquella época fue la incorporación de los ordenadores a la enseñanza en general y, en particular, a la enseñanza de las matemáticas. Muestra de esta preocupación, que mantuvo siempre, fue su trabajo desde el Instituto en el Proyecto ATENEA, destinado a favorecer la incorporación de las TIC en la enseñanza, y la publicación en 1988 del artículo: "Los ordenadores personales en la enseñanza", en la revista BIT del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicaciones. Resulta muy interesante releer este artículo ahora, treinta años después, a la vista de cómo se han ido desarrollando las cosas y del estado en que nos encontramos en este asunto.

En ese año 1988 ya se había incorporado al Instituto Rey Pastor, destino que conservó el resto de su vida profesional.

Javier Brihuega continuó el trabajo asociado a la elaboración de materiales y propuestas didácticas con varios trabajos vinculados a la implantación de la LOGSE. Junto con María Jesús Luelmo, Antonio Pérez y Adela Salvador elaboraron la propuesta para el "Taller de Matemáticas", dentro de las llamadas “Cajas Rojas”, y, con los dos últimos, los materiales asociados a las dos opciones de Matemáticas para 1º de Bachillerato de la Colección de Materiales Didácticos para esta etapa, todos ellos publicados por el Ministerio de Educación en 1992.

El trabajo de Javier Brihuega en el campo de la formación es especialmente destacable. Ya en la segunda mitad de los años 80 del siglo pasado inició su participación como ponente en actividades de formación, en una época en que iniciaron su actividad con fuerza los que entonces se llamaron Centros de Profesores (CEP), transformados después en CPR. Su participación en el programa de Formación de Formadores del Ministerio de Educación, a finales de los años 80, reforzó su implicación en la formación permanente del profesorado, de modo que su presencia en actividades de formación fue continua, mientras los centros de profesores y recursos mantuvieron una actividad significativa.

Toda la actividad de formación que he descrito estuvo centrada en la formación de profesores en ejercicio. Sin embargo, quizá su papel más relevante fue en la formación inicial del profesorado de Matemáticas de Enseñanza Secundaria de Madrid. En primer lugar, con la elaboración, con Adela Salvador y María Molero, del material "Didáctica de las Matemáticas. Formación de profesores de Educación Secundaria”, publicado por primera vez en 1995 por el Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid y destinado a la formación de los alumnos del curso para la obtención del Certificado de Aptitud Pedagógica de esa Universidad. En segundo lugar, con su incorporación en 2002 a la Facultad de Educación de la Universidad Autónoma de Madrid como profesor de Didáctica de las Matemáticas en el Máster de Formación del Profesorado de Secundaria, en unas enseñanzas en las que esa Universidad se adelantó bastantes años a la generalización de este título y supo imprimir una orientación moderna y seria a unas enseñanzas que no siempre la tenían. De este modo, a lo largo de veinte años han sido muchos los profesores que se han formado con Javier Brihuega, bien a través de su material escrito, bien en sus clases en la Universidad.

La actividad profesional de Javier no se limitó a la enseñanza de las matemáticas. Como corresponde a su espíritu inquieto y a su interés por la educación estuvo siempre dispuesto a asumir con interés y dedicación retos que iban más allá. Su actividad asociada a diferentes aspectos de la administración educativa es muestra de ello. Así, en el periodo entre 1992 y 1996 pasó a formar parte del Centro de Desarrollo Curricular del Ministerio de Educación, en el que asumió la coordinación de las actividades relacionadas con las matemáticas: elaboración de materiales, formación de profesores, apoyo a la implantación de la LOGSE, etc.

Poco después de dejar el Centro de Desarrollo Curricular se hizo cargo de la dirección del Instituto Rey Pastor, que ejerció entre los años 1999 y 2007.

Su trabajo asociado a la administración educativa continuó después, en el periodo entre 2009 y 2011, en el que volvió al Ministerio de Educación, ejerciendo el puesto de Consejero Técnico en la Dirección General de Formación Profesional. Como no podía ser de otro modo, también aquí aportó su entrega, su temperamento activo y creativo y su conocimiento del sistema educativo a la tarea de facilitar la coordinación de las actuaciones de esa Dirección General.

Toda esta larga actividad profesional y vital fue el resultado de una notable inquietud y amplitud de intereses, que le hizo crecer en saber y en competencia, compartirlo con mucha generosidad y colaborar con quien se lo pidiera. Y es el resultado también de la mezcla de entusiasmo, perseverancia, dedicación y vitalidad que conformaban su manera de ser. Por eso ha dejado muchos beneficiados: sus alumnos, primero de BUP y COU, después de ESO y Bachillerato, sus compañeros, los profesores en formación que han asistido a sus clases o estudiado sus materiales, los profesores asistentes a sus cursos, quienes hemos compartido trabajo en uno u otro lugar, los muchos amigos que fueron quedando en todos los lugares por donde pasó. No hay duda de que su influencia sobre cada uno de nosotros no se puede medir, pero sí se puede sentir.

En muchos de nosotros, además de una gran influencia, su pérdida ha dejado un enorme vacío. Especialmente en sus más próximas profesoras de matemáticas, por compartir su vida: Concha y su hija Lucía. Les queda a ellas, como a todos nosotros el consuelo de lo que hemos compartido y aprendido con Javier.